jueves, 19 de enero de 2017

Infinitos (act. 23/1)



18 de enero: "Niña Voladora"
Niña voladora, que solo te veo en sueños. Que por más que miro por la ventanilla del avión no termino de encontrarte. Y qué lástima, porque me enamoras. Porque una sonrisa tuya vale como cinco mías.
Vuela por su encanto, el que transmite y comparte cuando me mira a los ojos cuando no nos ve nadie. Y entonces empiezo a volar. Me enseñó ella, a no tener miedo de las alturas, a hacer dobles saltos mortales y tirabuzones invertidos con carpado hacia atrás, y todo eso, sin dejarme escapar de sus brazos.
Porque yo lo quiero asi, que me abrazen fuerte. Que mientras las manos surcan mi espalda vayan levantando granitos de piel como las estrellas de rocks grupis enfurecidas. Que me grite, que me grite fuerte y alto mi nombre, suspiros, vocablos solo entendibles para los que hablan el idioma del placer supremo, el que inventó ella mientras hacia guardias bajo la luna.
Quiero cercanía y calor, ver quien tarda antes en parar el tiempo del otro, mezclar lo primitivo con lo sensible porque total, somos los amos y señores del tiempo que nos dedicamos. Quiero mimarte como si fueras la cosa mas frágil y cara a la que deba devoción y al mismo tiempo abrazarte muy fuerte para saber que eres irrompible, que nos quedamos riendo, follando y queriéndonos en todos los géneros, desde de la comedia romántica al porno. Desde la punta de tus pies a la punta de tus alas, niña voladora.

19 de enero: "Piezas a Alemania"
Será la abstinencia, el mono de dar una buena calada de tus grandes labios. El nerviosismo en el que se embauca mi corazón por si solo y los intentos del cerebro por calmarlo diciendo que no puede ser, que estas lejos, que aguante un poco. Pero no hay forma, llora y patalea, rebota en las paredes, se agarra a las costillas que le parecen los barrotes de una prisión que no les deja escapar hacia ti, a tu mezcla explosiva de adrenalina y endorfinas. A la felicidad del yonki de tus besos, a la dosis de cariño carnal que administras con tu risa de jugoso placer.
Y pasan los dias y las horas, y para su llorera cuando mis ojos le chivan que te han visto por una foto, que sigues ahí, de algún modo. Y se alegra, pregunta cuando vendrás a alterarlo, a pincharle la cuota de felicidad adictiva de tus contoneos, tus mordidas y tus bragas cayendo por el suelo mientras volamos por los aires.
Pero los ojos no dicen mucho más, ellos también tintinean a causa de los nervios provocados por la ausencia de un reflejo de pupilas externo. Y no saben porqué, solo quieren mirar el puzzle de tu cuerpo para dibujarte a oscuras, segregar un minimo de cebo que calme la llorera que inunda el pecho. Y extasiados, preguntan al cerebro que cuándo te verán de nuevo, que se están quedando sin tinta con la que recordarte, y el cerebro no puede sino  prometer  que ya falta poco, que está trabajando en ello, que hay que pedir piezas, pero que vienen de Alemania...


21 de enero: "Apaga y vámonos"
Llevo noches en que me duermo de golpe y porrazo. Con la pantalla encendida, con las letras escritas y con los escritos sin acabar.
Llevo noches en la que la melanina se abre en tromba por mis masas, que no respeta que quiera dedicar el ocaso de mis horas a deshilar en el teclado las veces al día que me acuerdo de tí.
Y será por eso, creo yo, que caigo en sueño profundo como el hipnotizado con el chasquido, porque por dentro, en la mesa redonda donde se reúnen y debaten mis estados de ánimo, se lanzan voces al exterior de "¿para qué cojones vamos a escribir sobre tí y las ganas que tenemos de explotar y oler a café recién hecho cuando podemos soñar y recrearlo?".
Pero como mis oídos no las sienten porque solo escuchan de fuera hacia adentro, deciden apagar el interruptor y mandar todo al traste con tal de volver a verte recreada en una imagen, un sonido, un olor, un escenario que sólo existe en REM y de manera subconsciente...


22 de enero: "Apuestas"
Tengo angustia en el pecho por quererte a ratos,
lastimados, 
cortos,
 pocos.
Tengo ganas de comprarme un terreno en  tu vientre,
cercano, 
acogedor,
con vistas a tus ojos.
Tengo a la razón esperando al dia en que esto termine para soltarme un "ya te lo dije", seguido de "¿y ahora que hacemos?" mientras me sirve una cerveza que beberé entre lágrimas y ahogos.
Porque sigo siendo el cabezón de que, por tiempo o por corazón, vea la esperanza en ese "nunca". Que quizás haya otro camino en donde me digas "volveré", que quiero terminar mis obligaciones, dejarlo todo, desatender a la razón por ir a la ciudad en la que vivas y apostar lo que me quede "a salir contigo".
Y que gire la ruleta... puede que caiga en el rojo pasión o al negro del que se pintaría entonces todo. Y fíjate la temida casualidad, que la otra casilla que queda sea del verde esperanza, pero que lleva el número 0. Y puede que entonces sí, me quefe sin lo último que se da por perdido.



23 de enero

Que frío es todo. Cuánto estimo el vaho que provocan los roces desenfrenados, los dedos de manos y pies torciendo y retorciéndose por el cariño desmesurado.

Las voces no paran de discutir, de gritar hasta la afonía, otras se ahogan entre lloros, portazos y arrepentimientos. No paro de imaginar en volver atrás, en pedir deseos vacíos de razón y realidad, en creer en algo que no se cumplirá. 

Imagino desenlaces que tacho y emborrono con lágrimas por el contrariado azar que me toca, los nudos no paran de crecerme en la garganta, porque no caben más en el estómago, y los principios... los tiré por la borda hace demasiado tiempo.

Te diría que no puedo, te pediría que te fueras mientras no te suelto la mano. Que este es el último beso mientras no paro de intentar memorizar tus labios. 


9 de febrero

¿Por qué no podemos olvidar la tierra fangosa de nuestros pies y creer que volamos por un día? ¿Es el miedo a que sorba hasta la ultima gota de tu veneno protector? ¿Crees que no soy capaz de morder tu cola y tragarme hasta las espinas? No, porque ni lo crees ni te interesa. Porque ya no hay voluntad de arriesgarse, no una vez mas. Pero ahí nos tienes, dando saltitos en la cama, riendo, sudando y follando con la seguridad de saber que no podremos abrirnos la cabeza como en el puenting. Y creemos estar lejos del engaño, y seguimos tirandonos ladera abajo, llamándonos para preguntarnos la hora, gritándonos en el silencio que te echo de menos y que me voy a la cama mosqueado porque hoy no hubo momento para disfrutar de tus bromas que asoman deseo.

El dia que esto termine, o así lo vaticinan todos los sabios que preguntes, sé que me dolerá mucho. Y me quedará el consuelo de tontos de decir: "menos mal que no salté más alto en aquella cama, podría haberme roto algo y coger más miedo a saltar", mientras por dentro sabré que seguiré teniendo miedo porque no fui lo suficientemente valiente para saltar más alto y tocar el cielo.

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