No juro las cosas porque soy un pez en cuanto a memoria. A pesar de ello, solo me acuerdo de ti. De todas tus buenas y malas costumbres, de tus enfados y de tus alegrías. Que podria vivir la vida sin tí, pero no seria vida.
Esta fantasía, que sigue siendo nuestros encuentros a escondidas, seguirá atrancada en un nudo narrativo, hasta que nos pese la osadía y un nuevo aire derribe todo lo construido.
Estas ruinas por las que paseo, los jardines que riego con sudor de lejanía, los besos que sueño darte convertidos en deseo... aún viven.
Y sí, quisiera llevarte a cenar, que tus labios rojos se fundan con un colorado lambrusco, que tus mejillas sientan envidia y se tornen color melocotón por tu pequeña borrachera, que hagamos el amor como dos enamorados que encajan siempre, por muchas vueltas que den las piezas.
Por querer, querría desentenderme de eso a lo que los demás llamáis mundo y al que yo le concedí el concepto de tu existencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario