sábado, 8 de noviembre de 2014

Lucía

Yo tengo una hermana.
Yo tengo una hermana que de tener 26 años más sería mi madre.
Tengo una hermana que siempre he querido en silencio. Que creció deudora de mis abrazos. Que nunca fui su preferido. Que pocas veces en tantas primaveras le di un retal de cariño cercano, por que nunca supe cómo se hacía eso.

Una hermana que cuando la ví por última vez ya no era el bebé que en una noche de pesadillas me dijo al acercarme a su cuna: "Mayo". Que ya no habrá mas cucharadas compartidas de yogur para que calmaras tu llanto por que te estaban saliendo los dientes. Se hizo mayor, se hizo ella.

Tengo una hermana con la valentía que admiro en cada miembro de mi familia. Recuerdo el día en el que ni existías; Aitor y yo midiendo no más de la encimera de la cocina que nos ha visto crecer a los tres. Y nuestra madre anunciándonos tu llegada. Y cómo botábamos de alegría. Una hermana, yo quería una hermana.

Escribo esto porque siento que siempre  digo que os echo de menos, pero que nunca te lo digo demasiado. Que hoy pensé en ti entre lágrimas de mi vacío, que eres mi hermana y que moriría sólo por hacerte compañía en el más allá.

Así que, con este beso a más de 500km de tu mejilla me despido.

Te quiero Lucía.

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