Dame la luna, que total, tu ventana da al patio cerrado. Que ya ves tú, qué tengo yo. Guardando el silencio, poniendo mordazas a mis codos.
Autocomplacido de estar autoconvaleciente. ¿A dónde borracho?, ¿A dónde quieres llevártela? Que soy un anti héroe y si no la sueltas juro que te golpearé el puño con mi cara.
Que no joder, que a mi me mata este silencio roto por gilipolleces que no son si no amagos y peticiones enmascaradas de dime aquello que quiero oír.
Que pasan los días y me harto de las letras. Que te juro que ya no me quieren, que me desangran por las noches a las 12:13 y se guardan un tributo en el bolsillo para que al final de mi tortura no sea demasiado cruel.
Pero qué sé yo del yo qué sé y del que más dará si tú, tú ya no quieres saber. Y jugar a agitarte el pecho como cuando se zarandean los vientos intentando atravesar la ventana, empañando el cristal, volviéndose lágrimas como las que regalo, sólo tres veces al año.
No hay comentarios:
Publicar un comentario