jueves, 20 de noviembre de 2014

Génesis

Escrito días antes:
Son las horas estrelladas y ¿dónde estas tú? ¿Dónde están tus pupilas de infarto? La soledad me lleva como un perro por el sendero de la añoranza. Pasando la mano por esa cerca de metal que rodea aquella fuente donde el azul se distinguía entre todos aquellos insípidos colores.

Me siento en el vallado como intentando volver atrás, como queriéndome reír de mira tu pero que pintas y fíjate que nos tiramos hablando horas y para mí fueron minutos.

Escrito semanas antes:
Cortinas opacas de materia gris; fundida y desecha por todo lo que filtré anoche. Ron con sabor a ponche, whisky con alma de agua, vodka hermanastrado de la ginebra. Ni la buena carnosa llegaba a ponérseme dura.

Salir y beber con la bien traída excusa de "sólo un rato".
Los bobos murciélagos mangando las intoxicadas botellas.
Las bellezas, que son menos por la pereza de hablar con ellas.
Fingir que no te gustaba pero que te sepa la lengua a tabaco

La cuestión es que bebí. Me ahogue en diluvios de tubos. Que no debe ser tan malo si eres consciente de esa muerte lenta y mimosa. No hay dolor más que el que cicatriza. Ese que hace espuma al contacto con el alcohol rebajado con gaseosa, pero cicatriza tan bien.

Escrito meses antes:
A dos minutos uno de otro. Como imanes indecisos. ¿Atraerse o separarse?

Tú en tu habitacion rogando visita, yo deseando salir a mojarme en el lluvioso trayecto hasta tu acera. Ya uno frente a otro sin distancias. Dudas, sí o no.

Se escapa un roce de labios, una bofetada de la parte consciente del cerebro renegando de los deseos de todo subconsciente...otro beso, otra bofetada, un no, un si, un hazme tuya, un para no y plop...despertar al sentir la vibración de tu whatsapp diciendo que te vas a dormir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario