domingo, 19 de marzo de 2017

#76

A cada día que pasa, mi arenosa esperanza se lima un poco por el viento de tus palabras. Bien por eso, o por el paso del propio cronos. La forma de mis creencias en lo imposible va desgastándose como mis intentos de volver a erigirme sobre tus bases; todo ello, con la bonita costumbre que teníamos de hacernos temblar los cimientos.

Y sí, yo te sonreiré todos los días, porque es imposible no hacerlo. 
Yo inspiraré fuerte deseando que el karma, el destino o cualquier otra idea que pienses que da sentido a todo el universo te haga propicia del mejor de los días, día tras día, de la mejor de las suertes, la del aprendizaje en el error, la de la celebración en los aciertos.

Te tendré siempre como una diosa en la tierra a la que nunca podré llegar a volver a ser lo suficientemente bueno como para que me pongas un halo de luz sobre el cogote y lo quites solo y cuando me quieras meter en tu cama.

Esto es una carrera interminable que me empeño en seguir corriendo, ya casi sin zapatillas, ya agotando esfuerzos. Verdades que disimulo con mis maneras de ser, las que te sabes de "A" a "Z" en el manual de instrucciones que elaboraste mientras hacíamos el amor y jugábamos a hacer correr al tiempo para que los que al final siempre terminaran sudados fueran nuestros cuerpos.

Que no me sale verte fea ni cuando estás recién levantada, que no, que no es que no, entiéndelo. A mí no me sale porque no veo otra cosa que belleza en ti. No puedo. No puedo imaginar los finales y por eso me invento la excusa de que no pienso en ellos. Así, a ver si cuela entre esa actitud seria y la medio sonrisa nerviosa que explotaría al ver lo que todo el mundo ya sabe. Estaré ciego, viendo lo que me interesa, lo que prefiero, mi mentira feliz, donde te beso cuando cruzo el océanos para verte, donde tengo que hacerlo a escondidas para que nadie destape esta idea prohibida que se torna imposible de definir. No puedo. 

Cada día, como la arena que me cubre, lo veo todo más oscuro, más arena que no se sostiene y cae dejándome sin defensas y sin recursos. Y llegará el día en que no pueda más, que decida que tengo que decirte que merezco algo a sabiendas de la respuesta ya dada.

Porque tengo la cabeza tan dura y tan cerrada que sigue sin entrarme una idea tan simple. Y aquí no digo que quiera hacer parecer que hay malos por decir que no. Pero para mi estúpido razonamiento ve un "no" tatuado a fuego que se desvanece cuando te tengo a menos de dos metros.Y claro, no termino de enterarme hasta que me gritas lo que ya sabemos pero que me empeño en olvidar.

Esto es difícil de explicar a otra persona, esto no tiene solución, bueno sí, tiene dos, o decirnos adiós o decirnos algo más que hola, y la segunda no, es imposible, para siempre, ya si eso en otra vida si es que la hay, pues entonces...¿digámonos adiós? No, a ver, todavía no, un hasta pronto o, podemos decirnos "ey", un guiño de ojos y mandarnos un mensaje con te espero en el callejón...

¿Y todo esto hasta qué?.  ¿hasta que surja el / la susodicho/a que nos de tan fuerte que despeje todas las garras de nuestro alargado pasado?

Maldita melancolía que me agarra del pescuezo y se agranda recordándome que nunca volveré a ser lo suficientemente bueno, que me consuele con el mal de muchos, que ya hay muchos peces en el mar, que sí, peces, y ballenas, y tiburones, y basura. En el mar hay hasta gente que vuela por encima de él para olvidarse del resto que le rodea y dejarse absorber por la órbita de su planeta preferido y no pensar en más, no pensar en que todo eso se dirige hacia un agujero negro.


Vivir en el contigo pero sin tí. Vivir en esta realidad aparente donde hay besos que son totalmente reales, sudores, miradas, viajes, susurros, lágrimas que se escapan, recuerdos que afloran, dolores, alegrías, fallos, aciertos, locuras, miedos, locuras, orgamos, peticiones, deseos, llamadas, risas, poemas, maneras de uno y otro, más miedos, más ganas... 

Lanzarte por el barranco esperando que te vuelvan a salir unas alas que tu mismo decidiste cortar.
Te qu
Me gustaría decirte algo que te sonara a verdad. 
 





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