lunes, 17 de abril de 2017

#77

Normalmente sonrió al hacerte el amor, aunque te empeñes en llamarlo de cualquier otra manera.

Sin sangre que elaborar algún pensamiento más racional, mi cerebro tiene los dedos tan gordos que quiere pulsar "placer" y de la "emoción", aprieta el botón de la risa.

A mi me parece una bella confusión. Sonreímos cuando estamos alegres y pocos momentos hay tan felices como cuando tus calientes brazos envuelven mi gélido pecho.

Sonrío mientras entro y salgo de ti. Y me sale la risa entremezclada a suspiros y gemidos porque el cerebro sigue pulsando varios botones a la vez.

Tener las emociones como los músculos de la cara de un bebé, incontrolables. Haciendo muecas de felicidad y perversión, alegria y lujuria. Todo en dos y todo de golpe.

Normalmente sonrió al hacerte el amor, aunque te empeñes en llamarlo de cualquier otra manera.

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