Los días eran risa juguetona, como todo lo que llegaría después, mas pocas veces una lengua dio para tanto y otras tantas hubo fotógrafo que lo dio por necesario.
Entre retales de backstage y conspiraciones surgió el nombre que tanto, tanto repetiría. Era lógico informarse, incluso entendible ¿no?, qué menos para ser el gran amor de una vida.
Entonces el alcohol entra en escena: cámara, luces, acción, cerveza, rebujito, vasos que eran jarras de plástico en un "beba hasta que duela" y ojito que hay miradas que se cruzan con el semáforo en rojo y pasa lo que pasa, un frenazo, ¿oh acaso el gran amor se conquista a la primera?
Tintada de bailes y una camisa de transparencia. El cabello negro ondulado que brotaba espalda abajo y claro, se te caía la mirada ante el resto de su cuerpo. En un tira y afloja, aunque más bien fue un "choco que choco que cho pa' " (con sevillanas de por medio como mandaba la tradición). Me desquiciaste hasta el punto de crispar los nervios. Y eso que era lo suficientemente mayorcito para saber que todas las mujeres estan locas, lo mejor es que tú lo estabas más.
Luego sé que me tiré de vacile, pese a tus repudios ante gente así, pero quizás por lo de que tú me ves las intenciones con un parpadeo y las verdades con otro supiste aguantar a este majadero que llego a cortarse el pie por lo bien que se anda descalzo en una casa llena de vasos rotos.
Lo de mandarte a por agua para ver una caprichosa pasarela lo cuento otro día.
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