martes, 3 de febrero de 2015

Julio 2014 (Parte 1)

Eran los primeros días de mi vida que llegué a pasar frío en una noche de verano. Era de lo poco positivo de seguir allí, eso y el WiFi del vecino. La presión fue erosionando ilusión. Deseaba volver a casa, que nada hubiera cambiado, deseaba tanto que no llegaba a tener nada.

Encerrado entre cuatro paredes con una cama y un escritorio, que te digo, una caja de mudanzas.

Los días pasaban en suplicio causa del añoro. Era el primer verano que pasaba fuera de casa al completo. Una pelota y la imaginación eran las manos de un entretenimiento que recreaba historias del pasado, y para que engañar, superaba por poco el 30% de acierto desde la línea de tiros libres.

La rutina no llegaba a afianzarse con lo del cambio mañana / tarde. En julio, las mañanas se pasaban desde la ventana viendo como señoras mayores sin escrúpulos sacan a relucir las arrugas de sus lánguidos pechos afectados en demasía por la fuerza gravitatoria. El sol nunca fue para mí, y más a raíz de decidir marcar mi hombro con el número del grito supersticioso. El horno era, para variar, la teta de la que me amamantaba diariamente; ya fuera por pizzas o por demás precocinados, aquel electrodoméstico se volvió mi mejor amigo. (Por si el lector/a se lo pregunta, sí, he hecho referencia dos veces a las glándulas mamarias femeninas en menos de un párrafo. Domingos y domingas libres)

El salón podía estar homologado por la asociación de siestas andaluzas. El sofa cama unido a un diván era pura delicia post-almuerzo (después de la comida del mediodía para los de Despeñaperros pa'rriba). Pese a las grandes comodidades, recelé de su acogida por la falta de televisión, estaba reparándose según la casera.

La 'tipa' me hizo un "por ese agujero no" solo que finalmente si entró por el agujero, y joder. Tras firmar el contrato y entregar el efectivo en 'B' (como si fuera yo a remodelar una sede del PP), me comunicó la avería de la caldera mientras agilizaba en soltarme la mano tras el símbolo occidental del estrechamiento de zarpas como consenso de acuerdo...hija de puta.

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