Si supieraís el desgasto que llevo y lo barata que me sale la salida como alternativa a los dolores constantes, que no matan pero consumen como el cigarro barato a las afueras de un triste bar.
Si supieras, que en momentos de vacío, unas tres o cuatro veces al día necesito mirar al frío reflejo de los ojos que un día tuve para sentir el engaño del calor humano, el que me invento.
Si sabes que la humanidad te da mas de cal que de arena y ni siquiera tú sabes cual es la buena, solo sigues y tropiezas, caes y tropiezas.
Se supone que, según el ratio de pasajeros, hay unas 3 personas al día que por algún motivo se encuentran aquí conmigo. Y se produce una sensación, esos viandantes que observan al mendigo con la cabeza gacha y el brazo en alto, pero no caen monedas en mi mano, pero la gente pasa y mira de reojo.
Mira la luz roja, ya parpadea, ya no queda nada para partir. Asiduo a esta montaña, asiduo a una mirada, aciago por ya no disfrutar tus ganas de reír. De acuerdo que el que paga es el que comete pero sólo, y ni a veces, se preguntan el porqué y el cómo murió su amor por Gandhi.
No llegaremos a nada y robaremos la razón a Manolo Garcia desperdiciando lo que va camino de un lustro. Si llego, si nada me lleva antes por delante... Te quise como no he querido a una persona en mi vida.
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