Y me compongo de sucias vicisitudes. Sobre un camino de tierra amarga. Todo el mundo repite la historia enrevesada que no muestra la pantalla, pero llega tarde señora, mi tímpano se hizo alérgico a complicaciones.
Antes perdíamos infancias, ahora se nos van por completo nuestras vidas. Un obsceno pensamiento, para qué vivir feliz si puedo ser un suicida.
Extranjeros del mismo lugar donde resides y nacidos de la misma manera en la que tu progenitoria te nombró vida. Unos y otros...los nuevos cosmopolitas que matan con la misma moneda que compran y capean desgracias interculturales.
¡Pero si la que se está muriendo de hambre es mi madre! ¿Cómo pretendes que sea fiel a tu religión como un absurdo cofrade?
Y si llorar también se hizo cosa de cobardes, me falta poco para ser keniata. Puedes levantes la voz aunque sea tarde, puedes gritar ahogadamente entre la tormenta de porras con placa, mientras te atiborran a justicia, de ésa que tanto demandabas.
Tu sigue pintando hipocre$ìa en papel, córtalo bien, que sea puro, que engorde carteras de piel.
Yo seguire siendo un vago, repitiendo mi pasado, prometiéndome a mi mismo que no lo volveré a hacer, que no volverá a pasar, para finalmente volver a ser culpable de mi propio jurado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario