sábado, 6 de junio de 2015

Rallies & mareas

Se zambulló en mil líneas de trazo arqueado. Como si fuera un piloto de rally. Adoraba tomar sus curvas. Camino que se elevaban y caían, como la montaña rusa de un estómago enamorado. Como las "eses" de camino a casa borracho.

Las manos acariciaban un voluptuoso volante que había que coger por momentos, para no perder el control de todo ante la gracias de los encantos. Aun por esas, dejar el timón a merced de las olas de vaivenes de piel y gotas de sudor era un bailar bajo la lluvia inmenso e inmerso entre dos caderas sin más guía que el camino que unían sus lunares.

Y ahora, sin carreras ni giros a derecha, izquierda ni dobles en "U"; sin maniobras de capitán velero, domador de mares e instintos, embiste de furias encariñadas por la ternura del puente entre pupilas...me siento en el capó de un coche sin gasolina, un barco sin motor ni vela.

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