1000 mierdas superadas, y te llegó la última para vencerte. La vida son no se cuantas cosas que dicen los viejos, y cada día estoy más calvo. La pregunta admirada, esa que te haga perder la cabeza, a ella no le hace falta con esas curvas. La respuesta que destensa la goma de unos pantis, caída libre hacia sus labios.
La alternancia de saber si está buena o realmente me roba el corazón cuando sonríe, la diferencia de estar muerto y la de vivir destilando incompetencias. Un perro que ladra, poniendo banda sonora a la calle que es testigo de sus miedos; la luz de la farola no es un sol, pero despierta los sentidos.
Perder la cabeza por su culo, el dinero por su felicidad. No alces la voz so machista, y yo que sólo quería que fuera una princesa en mi cuento. Masticar chicles como clichés, sentir tu garganta rebanada. Una de historia de su histeria, abandonado, como las mascotas en verano.
Caminar sólo y sin humo que deje estela, por eso no me siguen. Pensar que la botella no tiene fondo, que la cerveza estará siempre fría. Un reventón, de mis labios a los tuyos mientras con una mano te tapó la boca, despertar de la empalmada pesadilla. Así son las noches de podredumbre, sin fármacos que las sustenten.
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