¿Cómo empezar distinto? Si los 1000 comienzos habidos, que no siempre son ávidos, se rememoran cuales tópicos rancios forzados.
¿Cómo mantener un mínimo de atracción, si el cebo son frías palabras que dejan suelta a la imaginación el resto? (Y es tan poco aconsejable hacerlo ante inocentes soñadores...).
¿Cómo no dejar de preguntarse el porqué? Si me subalterno a los límites de la existencia, del impulso de los actos, de si ese piropo es correcto o demasiado atrevido, de que me estoy volviendo descompasado al ritmo que marca esta danza.
El tomar curvas sin conducir nada más que el instinto. Beber líbido, comer intenciones. Soñar despierto y agarrar fuerte el tiempo por la fugacidad con que se te roba.
Quien quiere un 'cómo' para el final. Un templo de inspiración derruido, otra vez lo de siempre y ya son decenas de letras que se amontonan en una candela de humo gris. Si pudiera contar algo diferente, y tanto que me gustaría.
Hablar del fuego ardiente. De que Ritcher no pueda poner nota a nuestros movimientos. De amanecer y apetecer. De en la salud y en la enfermedad. De que el maquillaje haga de sobrante y por qué no, de pintarse la cara a base de alegrías.
Vamos, lo típico ¿no crees?
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