Quejas de que esto no va a ningún sitio, que no tiene salida, que estamos atrapados, que ni para delante ni para atrás y sin embargo luego no quieres moverte de mi lado, cierras la puerta con llave, te enredas a gusto en mis mantas, y sonríes suspirando porque no puedes estar en un lugar mejor, ni más adelante, ni más hacia atrás.
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