jueves, 17 de septiembre de 2015

Humo

Cada vez soy más humo. Cada vez estoy más borracho de humo. Dentro se enquista bajo la inocencia de una mentira piadosa. Así, contraproducentemente. Te quiero. No sé a qué o a quién pero necesitó decirlo más. Estoy lleno de humo, por estar lleno de algo.

Unas palabras de unas caladas, cientos contaría yo a lo que va de paso. Estoy triste. La manta fría me arropa cada vez más y va despellajando el calor que tu cuerpo dejó en el mío. Mis pulmones hacen ya ruidos más raros que mi estómago y tengo frío, lleno de humo.

Crisis no es sino una oportunidad para iniciar una caída en seco. Un ascenso volátil, como el humo; sin peso, como mi amor.

De poder llorar lloraría espirales de aire denso y blanquecino tirando al transparente, ése que tenía el color de tu querer, que tanto bebía de mi boca, que tanto hice por ennegrecer.

Mi vida, que es lo que me queda. Triste humo y esperando al día para morderlo como la más imperiosa de las bestias. Y ya quisiera... qué más quisiera, que los latidos de mi corazón fueran los rugidos con los que te hacía el amor. Y ahora esos recuerdos...son humo.

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