Tengo ganas de querer. De amar y follar lento. Acompasar besos en un cuello con pelvis que se acarician entre sí. Todo muy tocable, sensible y plausible.
Tengo muchas ganas encerradas por todos estos años. Hartas de un bis a bis incompleto, cansadas de hacer tachones a la pared por los días que pasan y la persona que no llega. O quizas, es que nunca se tuvo que ir, que no debi marcharme.
Tengo silencios que mezclar con zambullidas en pupilas, ahogos de placer, labios que se muerden hasta descoyuntarse. No se quién, pero tengo ganas de regalarme al cuidado. Atreverme a dar el paso, a no querer sufrir en un nuevo intento, por supuesto.
A dejar de gastar endorfinas pensando en suposiciones, ilusiones o espejismos. Quiero algo tan real que se pueda besar, morder, mirar y sonreír...con la suficiente complicidad para devolvérmelo en la misma proporción.
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