viernes, 2 de junio de 2017

Voy a quererte siempre

La historia es que llevo años enamorado de un fastasma que yo mismo asesiné. Y ahora, en una ausencia que se antoja real—muy real, por algunos dias al año— no paro de necesitarlo.
Estoy mal. Estoy hundido. El pecho se me contrae hacia dentro como si fuera camino de Las Marianas. La presión comprime mi interior: un civil atorado en el puño de King Kong, una asfixia lenta que deja pasar un futurible e insuficiente hilo de oxigeno, que, llegado el momento, no podrá abastecer a la razón y a mi lógica, abandonándome en el olvido. Un crugir de aluminio cuando nos bebemos la lata y así hasta batir el récord guinnes de dobladillos posibles a un papel.
¿Qué hago ahora? Todo lo querido y removido. Recojo los papeles y cachivaches de mi mesa. Me han despedido amablemente. Una invitación a salir que, cabizbajo, he aceptado por el amor que te tengo. Por hacer de tus decisiones mis mandamientos, por seguir diciéndote que sí a todo por no pedirte que no lo hagas, por favor.
Y esto no es interesante. Todos pasamos por algo así. Ilusiones que se vuelven huesos de cristal y creencias que arden dejando tras de sí ceniza negra como la bilis que nos recorre justo después. No hay más cura que el tiempo y asumir. No hay más tentación que la espera en tu puerta por un "sube sólo esta noche para quedarte a dormir".
Leo. No paro de leer a Salem, Scandar o el capullo de Marwan. Y sólo me rebota el pensamiento egoísta de decir "¿tú qué sabras lo que es jodido después de ver como tres años de rehabilitación, conversaciones, besos, encuentros, polvos y viajes astrales, alquiler de habitaciones y cables de mas de 1000km que tendíamos para unirnos en la lejanía no han servido de nada?". Pues quizás es más jodido decir adiós después de un año construyendo el Castillo más caro y bonito que ella habia edificado para nadie.
Escribir y remover todo esto no tiene más sentido que sublimarlo en constancia y no hacer olvidar a mi difusa memoria que no hay explicación simple para este complejo fin.
Lo único que tengo claro, y marcada llevo la piel por ello, es que voy a quererte siempre, en la cercanía o en la lejanía, hablando o sin hablar, amando o sin amar...voy a quererte siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario