Afiliado al recuerdo de las noches de verano me da por teclear por teclear viendo dónde descarrilará este torrente de palabrería.
¿Sabes? (Lector que no tengo) ¿Qué te rasgas cuando ya no quedan vestiduras? ¿La piel? ¿Ó cual radiación atraviesas la carne para cortar y desollar lo más profundo de tu querer? La ironía de que todo, lo complejo y enrevesado, se desplome como fichas de dominó sentimentalistas en el eléctrico y minúsculo impulso de nuestra cabeza pensante.
No sale de la nada, si bien volvemos a dejar la puerta y así, malo conocido uno mismo, mejor que bueno gracias al esfuerzo prolongado. O entra el aire, o se escapa el gato.
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