miércoles, 29 de abril de 2020

20203

Tengo la sensación de que esto no va a acabar nunca. Este encierro cargado de obligaciones, de desacierto, de callar y mirar para otro lado y rebuscar los dobladillos de las páginas en secreto para ir directo al párrafo que me recuerda a tí.

Tú, campeona intercontinental de saltos al vacío y de rebotes sin despeinarse mientras sonríes hacia atrás burlándote cariñosamente de aquellos a los que se les cae la baba en las cadenas. Te dibujan alas y no saben si es algo divino o la herramienta más útil jamas soñada para evitar caer presa. O quizás sólo sea la manera de materializar las sensaciones de aquellos que juraron haber tocado tus labios y no murieron de locura, pero quizás se quedaron al borde.

Qué bonito seria encerrarse en un sueño y caminar sobre ese affaire platónico sin resentimiento alguno, dibujarme unas alas y bailar al ritmo de tus tirabuzones, loopings y acrobacias que tanto hubiera jurado emular sobre el terreno empachado de muelles.

Sí, volví a girar en esa dirección, pero si tú, libertad, presumes de surcar por encima de cualquier intento de encierro, ¿No me dirás que lo tabú es el único escenario donde prácticas el limbo?

Cuéntame qué se abre en esa imaginación...

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