A ratos sale el sol entre nubarrones. Por momentos damos unan amplia bocanada de aire, un suspiro que no tarda en repetirse por la continua depuración del ser. En días así no sabéis lo que agradezco que la mascarilla me tape la cara.
Me tengo que bajar. Podría saltarme un par de paradas más, pero llevo demasiado tiempo metido en la circular. Al menos ya he decidido levantar y tocar el botón, y solo deseo que se abran las puestas para seguir mirando al frío suelo. Porque sí. Porque cuando el gris predomina alrededor no es tan malo haber dejado sin saturación la imagen que tienes de tí mismo.
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