No pretendo ponerme la careta de wonderful ni venderte tazas. Sigo soltando suspiros de angustia, aunque siendo 2020, no es de extrañar. La ansiedad sólo se va en días donde la batalla en uno mismo y en el entorno cesa durante momentos que luego recuerdo. Fíjate, que hay instantes en los que llego a sonnreír, pero tampoco te fíes, lo mismo es un meme deteneniendo mi infinito scroll.
El insomnio me ha acompañado a este nuevo hábitat. No estaba planeado, pero imagino que será la inseguridad propia del salto y ese maldito hacer de una mala compañía antes de por fin suspirar solo tu aire y nada más que tu aire. Egoísta, como hace tiempo que no lo eras, que está muy bien (no) eso de pasarse la vida intentando agradar a todos, porque es lo que te sale también, pero cansa demasiado como para no mirarte una tarde al espejo y decirte: "ey, das pena". Y así comenzar a darle la vuelta a las cosas. A jugar al caos. A renacer entre la búsqueda de una nueva sensación.
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