jueves, 29 de octubre de 2020

20208

Un error repetido más de una vez es una decisión. Tan veraz que duele. Como aquella vez en la que siendo un crío, comprobaste el mal de amores por primera vez, o cuando el mejor de tus amigos tuve el suficiente valor para decirte que aquello en lo que tanto esfuerzo habías invertido era una mierda. Lo era. Lo es.

Volviendo a la primera oración. El sujeyo omitido es, aparte de uno mismo, la tentación. Las ganas de decir "no puedo" directamente proporcionales a las quejas de "no me sale". Pataleos sin puntapiés de adulto. Asimilación interna de la derrota, insuficiente de otro modo para poder mirarnos al espejo sin un mínimo remordimiento.

Sé que no es mi mejor momento y por ello no tengo reparo en enchufarme cortometrajes de unos segundos de memoria de "cualquier tiempo pasado". Pasar del "es bueno pedir ayuda" al "esto es lo que hace uno curtirse". Un goteo constante de sensaciones que interferencias en el plan de vida que llevo. Más tranquilo, más yo, más personal...como el quinto o sexto disco igual que el último del cantautor de turno.

Pero me quiere consolar que los cambios no son golpe secos. Lanzamiento, impacto y caída. Hay matices en todo ese viaje...pero todo transcurso, sea hacia una nueva etapa o a bajar a comprar el pan, comienza siempre con la obligación de un primer paso. 

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