miércoles, 4 de noviembre de 2020

20209

Me leo a mi mismo. A los poemas de crío, las parrafadas etílicas de 2015, los pretextos infinitos con tal de escenificar todas esas veces que imaginé abrir tus piernas... Son tiempos que miro casi con desdén, pereza del querer, desapego a la idea de no buscar más que la satisfacción conjunta y momentánea.

En el apego, soy más de desear buena suerte. "Cuídate", como sinónimo de "no hagas tonterías, porque quiero que la próxima vez que nos veamos nos salga el abrazo de 'te he echado de menos amigo', o la sonrisa estúpida de cuéntame tu vida con tal de volverte a oír".

No es que esta mierda de normalidad tenga que llevarnos al carpe diem, pero el día que todo esto pase, los sentimientos necesitarán estar a flor de piel, y tras tanto tiempo sin tocarse, saltarse la distancia será el mayor acto de venganza a lo ocurrido.

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