Como te quedas amiga, después de años y de aquellas veces que pusimos esto del vínculo real, el que no se finge y del que se confunde con algún inicio romántico. ¿Cómo te quedas con la paz que me transmite saber que sonríes de alegría, que cumpliste tus sueños, el volver a escuchar reírte después de tanto tiempo? Y no necesariamente tengo que tener más. Me electrocuta en el buen sentido echar un buen rato riéndonos de lo ingenuos que éramos, de las pocas responsabilidad que teníamos encina, de lo gratificante de no saber ni que las farmacias vendían mascarillas.
Recuerdo estar a altas horas de la noche en una escalera, abrazados sin ni siquiera habernos besado, sin tener la intención incluso. Disfrutando de la compañía, de la tranquilidad de la confianza, de hablar de todo para consolarnos sin miedo a una mala reacción. Aquel borracho que nos pidió fuego, que nos dijo qué buena pareja, del que nos reímos a sabiendas de que nunca lo esperábamos.
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