martes, 16 de febrero de 2021

Como una sonrisa en la entrepierna

Nunca imaginé que me valiera tanto tostarme disimuladamente al sol de invierno, saborear el café y gustarme con la música de fondo.

 Lo que sería lo cotidiano supone la bocanada en la que cojo aire para comerme una boca mordiendo, pero pasando el labio después. Mezclando variantes, disfrutando un puente bien tendido entre cuatro ojos y sonreír como el que echa abajo un cartel de peligro antes de adentrarse en un campo de minas sintiéndose inmortal.

Todo eso allá afuera moviéndose tan rápido que asusta el querer tener un respiro demasiado largo. Una siesta, un porro en el balconcito. Un amigo que trae cervezas y cómo vas a decir que no a eso. Si te gana casi tanto como una sonrisa en la entrepierna.



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