El espectro tan amplio como un buen medio generalista de los de ahora. Capaz de sacarle brillo a las cuerdas que me maniataron en su día bajo la depresión o escribir borracho antes de estamparme el móvil en la cara, pero no inmutarme.
Escribir de besos. De muchos. De lo primeros a los últimos. Efusivos, con lengua, los que van en la boca y los que se pierden por los rincones. Platónicos, soñados, evitables, sabrosos, eléctricos, inesperados, repugnantes, lentos e incluso imaginarios. Mucho morro para tan pocas páginas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario