Dibujan las manos siluetas en el aire, lineas finas con unos dedos que apuntan al infinito ¿Tú te acuerdas cuando escribíamos bonito?
Lo que hemos llorao' padre mío. Noches y mediodías echando añicos de corazon por el lagrimal a presión. Dolores de pecho, de cabeza, de espanto... Y aún sale costra cuando metemos el dedo en el socavón.
Lo único de lo que tengo certeza es que el reloj ha vuelto a cambiar sus ritmos. Que los dias ya no se alargan en el martirio, que otros se acortan a golpe de un puñao de suspiros.
Sigo curándote mi niño, más viejo y arrugao, pero con las mismas ganas de darle un abrazo a su madre cada vez que baja al pueblo. Soltando más 'te quiero' a los amigos, porque no pasa na' por demostrar cariño.
A los 33, lo clavaron a aquel en la cruz y al tercer día resucitó, dicen. A tus 33, el tercer día del tercer mes, no viste venir a Longinos; pero ahora sabes mi niño, que tu valía no depende de enterrar lo dañino, sino de respirar hondo, mirar pa'tras, y ver todo lo que superaste en tu camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario