domingo, 15 de diciembre de 2024

127

Sopla flojito, no vaya a ser quecse te apague el alma. Que ya sabemos lo que hay y lo que crujió la espalda, pero pies plomo, que esos no se derriten hasta aue el fuego caliente mucho y durante otro tanto.

Dibujan las manos siluetas en el aire, lineas finas con unos dedos que apuntan al infinito ¿Tú te acuerdas cuando escribíamos bonito?

Lo que hemos llorao' padre mío. Noches y mediodías echando añicos de corazon por el lagrimal a presión. Dolores de pecho, de cabeza, de espanto... Y aún sale costra cuando metemos el dedo en el socavón.

Lo único de lo que tengo certeza es que el reloj ha vuelto a cambiar sus ritmos. Que los dias ya no se alargan en el martirio, que otros se acortan a golpe de un puñao de suspiros.

Sigo curándote mi niño, más viejo y arrugao, pero con las mismas ganas de darle un abrazo a su madre cada vez que baja al pueblo. Soltando más 'te quiero' a los amigos, porque no pasa na' por demostrar cariño.

A los 33, lo clavaron a aquel en la cruz y al tercer día resucitó, dicen. A tus 33, el tercer día del tercer mes, no viste venir a Longinos; pero ahora sabes mi niño, que tu valía no depende de enterrar lo dañino, sino de respirar hondo, mirar pa'tras, y ver todo lo que superaste en tu camino.


No hay comentarios:

Publicar un comentario