miércoles, 1 de enero de 2014

Uno

"No sabría decir por que lado de tu espalda me gusta más deslizarme hasta tu lumbar.  Disculpa mi torpeza pero tú, tú eres mi mayor indecisión. Ni el propio alcohol tras repetidas degustaciones me lleva al punto de aislamiento que me produce el trazar un puente de mis ojos a los tuyos. 

El cerebro tiene ese capricho de desconectarme cuando apareces en mi camino, y ahí, plantado como un lelo visualizando el recorrido de tu belleza me quedo. Podrían salirme raíces de observarte mientras ríes, cantas, lloras, vives."

Y entonces cerré el cuento de hadas. Ni siquiera puse el marcador de páginas por que, ¿para qué?, no creía que lo necesitara pues si de verdad era un cuento de hadas, sea la página que sea la que descubra el próximo día debe ser igual de fantástico ¿no?, quiero decir, que no hay introducción, ni nudo, ni desenlace. Solo es una línea recta entre el deseo y el placer. ¿Lo era?, ¿Lo eres?

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