sábado, 15 de marzo de 2014

Nueve

Prometo tomármelo como un serio aspaviento. No se en que momento decidí ver el futuro, quizás algunos vieron como prostituiría mi alma y por temor a herir no quisieron avisar. Otros simplemente me mostraron el camino para ser espectadores de tan cruento crimen.

Los "Quizás" están mas devaluados que los "Te quiero", por eso mejor callar a veces. La sabiduría de las palabras que lanzas desde tu boca nunca sabes si serán dagas en firme dirección o boomerangs que degüellen el más alto tono de voz de mi propia garganta.

Correr se ha hecho inútil. Observar la decadencia un pasatiempo. Reír ha pasado de ser la mejor arma para evadirse a la única arma de contraatacar a la opresión. Efectiva en el medio que si intentan arrebatarla o golpearla, son los propios abusones los que se ponen en evidencia a pesar de obtener una victoria al fin y al cabo, porque el poder es el poder.

Los optimistas no son tales, son mentirosos con salvavidas bajo la manga. En el mundo de hoy lo mejor es ser electricista, para saber siempre tener enchufe. Menudo gracioso, seguro que cuando dibuje en un carton medio mojado palabras con falta de ortografía solo para ofrecer una imagen más necesitada de piedad no tendré la misma gracia.

Nunca se sabe lo que se tiene hasta que se pierde. Supongo que los pobres deben ser unos sabios de la hostia. Ah no, ellos no saben lo que es perder, puesto que nunca han tenido lo suficiente como para ser considerado algo. Ya. Filosofía de negocio.


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