Ábreme los ojos, ciérrame la boca.
Me rindo de manera suave, sencilla, dócil, cobarde. Me ganó la derrota. Perdedor de una lucha imposible por colocarme el cinturón de tus piernas en mi vientre, nada de joyas, nada de plata, nada de oro... Carne, pasto de la pasión ardiente.
Que quise ser alguien por ti, sin mentir, callado, sincero, sometido...a la voz de tus gemidos. Pírate ya, me haces mal, este amor me destroza...pero te pido cinco minutos más, y luego cinco minutos más, y luego cinco minutos más, y luego cinco minutos más, y luego cinco minutos más y luego cinco minutos más...
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