Cuesta imaginarte no poder para esa ruleta. La memoria, como un 'false-friend', se empeña en poner palos a la rueda del tiempo pero tío, ¿Me vas a decir que no traspasas la materia, la dimensión o lo que sea, cuando ocurren "esos" momentos?
Yo creo que es algo que necesito de manera periódica. Como esa compra ocurrente, como el calzoncillo mensual por correo. Esa gratificante esencia de que el aire queda suspendido mientras tú te mueves alrededor de las cosas: de una mesa al fresco, de un momento pre-pandemia, de un cuerpo cargado de feromonas. Pum, se para. Sólo en tu mente claro. El conteo de segundos sigue cayendo a chorro gordo mientras para ti todo pasa muy despacio.
La percepción echa el freno de mano. Los ojos capturan todo en 'slow-motion'. Son conscientes de la importancia porque es tu cerebro el que dicta que ese momento va a ser "legen...dario". Una película que repetir mil veces el día siguiente. Que proyectar de nuevo mucho más tiempo después, quizás como una de esas reposiciones llenas de estatuillas de cine, quizás porque fuera una de tus peores películas de terror... ¡Pero aunque así fuera! Ya sabes el momento exacto de dónde, cuándo y cómo viene el susto. No te pilla de nuevas, estás preparado. Y en el mejor de los casos se convierte en el piloto de tu serie de éxito, con muchas y muchas temporadas. Pero no nos olvidemos que no deja de ser ficción.
A saber, ahora con tantas plataformas es una mierda hacerse adicto a algo, aunque también admito ser un idiota que se traga una temporada en una noche, la temporada se acaba y ahí te quedas, sin saborear esa adrenalina hasta dios sabe cuándo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario