Ya no hay amaneceres sin que tu sílaba me suena a tónica sin ginebra. Encerrada en la más altas de mis torres de oscuro recelo. Nombres que sólo sabrán lo hundido que puedo llegar a tocar el subsuelo, tan lejos que a día de hoy sigo creyendo que el diablo vive arriba y debajo sólo esta la superficie de mis fallos.
Solo, pero ya ni eso. La soledad acabó tan harta de todos nosotros y nosotras por las constantes menciones que hizo el mejor de los honores a su nombre y desapareció, dejándome receloso de ser un acompañante más en aquel viaje vacío.
Vivo, si es lo que vosotros consideráis vivir anclado a cables que me proporcionan lo que vosotros consideráis necesario.
Salud, perderla para ganar dinero. Dinero, perderlo para ganar salud. Amor... yo no me amo ya ni a mi mismo, ¿cómo voy a transmitir que es aquello a alguien más?
Pero se que, en esta confesión temporal, romperé a llorar con tu simple abrazo. Y perderé amor, salud e incluso dinero pero seré más libre conforme a lo que vosotros consideráis...
vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario