Sufrir el estallido en un ventrículo comprimido, tan fuerte que se me hizo notar la alteración de los cinco sentidos. Como mariposas en el estómago; muertas, resecas, quemadas por el ácido gástrico.
No encontré cadáver al que liberarme, asi que opté por la huída del cobarde sin más pruebas que estupideces.
El sueño de la fuente juventud de su sonrisa, lo tenía como tantas pocas y le envolvió... le envolvió... ahora la envuelve mi ira.
Y eso que a mi parecer, vez a vez, alcanzábamos las estrellas con más facilidez. Ahora quiero morir sin respirar durante un tiempo y al fallecer, quiero que me congelen para que este pálpito no derrita el hielo.
"Una vez más y esta es la última", dijo como el gordo que promete al filete.
Ni el vino embelesó a mi consciente para que dejara de torturarme, harta preocupacion del que llora y no miente.
Verosímil, abriéndome en canal, verosímil, prometiéndolo sin más, como el que firma la hipoteca que nunca podrá pagar.
Esfuerzo no medido adecuadamente en un diccionario. Por más que la hiera, se que nada dolera tanto como su cortante vocablo.
Basta por hoy, pues no serán pocas las tardes llenas de autorechazo, se acabó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario