Conquisté los mil rincones de sus dominios con victorias llorosas dignas del rey Pirro. A cada palabra le asigné una fuerza pero ni por esas pude igualar todo lo que dijo.
Venerada como si diosa y yo ciego peregrino. Más vino, para que me haga dudar de la senda de este camino. "Tranquilo", ese es el problema, que me hace estar tranquilo.
Egoísta yo, como en tantos escritos critiqué; como si fuera la última, le abrí la puerta de mis cielos otra vez. Su vocablo divino me sento mal y me molesté, y así fué como un hombre llego a desafiar a su propio ser. Escalar el Olimpo en dos zancadas para arrancar las sábanas y enseñarle lo que es una mujer.
Rabia contenida en los espacios de vaivén; la que era diosa, mortal se siente ahora; débil entre mis manos, se deja llevar por mis palabras cantoras. De esta vivaz sensación que parece morir, y en realidad le esta floreciendo a velocidad luz lo mejor que puedes vivir. Cénit, culmen, súmmum, sus sentidos encima de mi haciendo piruetas.
El lago vertical nos refleja, pero yo no veo más que fuego avivado floreciendo llamas de grandes lenguas. ¿Podemos arder de esta manera? El Olimpo es todo cristal y madera, todo está hecho de cristal y madera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario