¿Por qué me duele si el otoño llega cada año?
¿Por qué suspiro si las hojas caen ritualmente y esta alma caduca tiene ya deber dispuesto?
Y el escozor seguro sea pasajero. Desamor es la excusa rencarnada de florero mas mi casa está vacia, no tenglo flores, tan solo mi corona de secos laureles.
Desocupar mis quehaceres de entre tus piernas, el sudor de tu espalda como crema hidratante de mis manos. Falta, como la que se necesita de aire para seguir respirando despues de, agua para seguir calmando la sed de despues de, fuego para volver a calentarme el alma despues de, tierra para que tú me entierres al final de.
Enfádate, que yo corro a mi escondite como un niño. Aquí lo ves, imagina: ella muriéndose de la rabia, yo escribiendo en Sans Latina.
Principios ya que me los dieron para algo, si no es comprensible quizas no sea para tanto, y creeme que muérome de ganas de cortar tu seco llanto.
Pero estoy yo , y el que avisa no traiciona. Consecuencias que funcionan como la ficha del dominó imprudente. Es que no demonios, ¿qué imprudencia? Flato, me vuelvo y sigue allí. Mantengo.
Bosa dulzura cuando queda en sueños. He oído su voz en mi limbo particular; sedosa, palpitaba mi oido sin metafora alguna y déjalo... En la admiración y el recuerdo quedarán las gratificaciones de la compañía. Como todo. Pero tener, tengo la sensación de que me estaba dando la patada sin haber rozado el picaporte.
Menuda gilipollez, es cierto. Irónico es que me seduzcas narrándome los efectos secundarios que te produce mi consumo y luego te marchas jocosa de algo que poco te importa lo que me importe. No somos nada, ¿pero quién te quiere a ti? Tú un poco, ya. ¿Y a mí?
No me jodas, las contradicciones, el freno de mano de la palabra, no me jodas.
Pero tócame un poco la espalda que aún quedan hojas en ese árbol. Pues no, no quiero tocar madera, ahora me apetece rodar, rodar hasta el fondo , alli me espera un viejo amigo.
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