Reír en gracia por no tener que reír bajito. Mirar la luz al final del túnel pero que esos dos pasadizos son muy oscuros y necesito de más llama que este pecho para adentrarme ahí.
La hilarante ternura que no nos sale y el descojone que nos provoca ver esos enamorados, bien pensando pobre de ellos, bien pidiendo a nuestra envidia que mastique para no atragantarse.
Que no terminamos de ser por que vivimos. A un lado y al otro como las vecinas de rulos y patios interiores, como casi sin contar con esas dudas de placer estrambótico no terminado de asimilar.
Río de botafumeiros . Parístriónico. Berlínfeliz. Amargaroma. Madrinámico.
Forastero, dígame ¿sabe si esta tortura a la que sonrío, por ser yo el que se la ha buscado, se conoce así aquí como en la China Popular?
...
¿Pero hijo -dijo- sí sonríes es tortura?
No hay comentarios:
Publicar un comentario