martes, 30 de diciembre de 2014

Mi alegría particular

Estate, Marzo/Abril 2015

Tengo brillante las heridas de tanto lamer esta imborronable causa; y ya no es que lo haga para que me duela, es para sentir este cacho de carne puede seguir pegando latidos.

Siento que no soy del todo consciente en esto del ver-te y pegar un nuevo baile bajo la misma música cogiendo por la cintura a la muer-te diría tantas cosas pero solo tengo dos manos, una para escribir, la otra para permanecer callado.

He cruzado tantas veces los mares de esta odisea que quedo con cíclopes en barras de bar para ayudarles a verlo todo doble y luego dar una vuelta para escuchar un poco a las caníbales sirenas.

Por debajo de unos "ojos marrones cansados y tristes", tengo mi alegría particular. Esa que me desarraiga del salero andalusí y ha hecho que más que levantarme cada vez que caigo, me encariñe con el suelo.

La pena es arrastrarla por la arena, lo mío es alegría particular, ya os lo he dicho. Si quieres curar heridas, guarda los algodones y la mercromina que nunca se sabe cuando recibirás el próximo golpe de la vida.

Y basta de todo, no sufro, si miento, cállame cerebro, hazme disfrutar del silencio.

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