miércoles, 22 de abril de 2015

#43

Finito. De querer y soñar de hacer rima con solo el conjugar. Destino. Que reniego de la verdad, si hoy estoy triste mañana no será otro día sino otro día que  suplicar.

Me quedo sin aire en el salto de tus tres vocales. La risa de su inocencia, florece coloreando sus jardines. Una pizca de sal y otra de pimienta, el ultimo piropo que tendré en cuenta.

Ahora todo es silencio. Arrumacos infinitos a la almohada, burda imitación de la suavidad de tus mejillas. Las noches ya no las paso ni a golpe de lingotazo, por aquello de que me hago viejo, por eso de querer ser más sano.

De vado en vaso, caminando a pasos toscos. Que tire la piedra el que este libre de pecado y me creció una muralla en el costado por hablar demasiado. Gris el día y oscura la noche, el blanco no es puro, es escabeche. Ábreme los ojos, devuélveme la vida, porque de tanto mirar me estoy jugando la tocha.

Y en los bailes de faldas cortas, miro para el techo, no quiero verme con otra. Que con veintilargos tu sonrisa dice más que mis latidos, que estoy intentando ser tu honoris-causa, pero he perdido.

Una cruzada sin refuerzos en mi fortaleza. Tablas viejas, roídos cartones, no me queda valor, no me quedan fines, salvate tú, matame a mí, deja a este mundo en paz. Sin huevos, sin cojones.

Los cobardes corren en dirección contraria, a cantar canciones de los que perecieron en aquella batalla. A contarle a los hijos de otros lo valiente que era su padre, a tragar lágrimas deseando no tener esa medalla de méritos y honores.

Lo improbable son los segundos de espera de un paso de peatones con el piloto en rojo, en un saltar la valla de melilla buscando la salvación de sus caricias, el amor que ya tuviste, el olvidar que lo despreciaste...

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