Para mí sería más fácil compartir algunas de esas exitosas entradas de sesión golfa o café desvelado, café con mediodía o otro blog que mete la palabra "café" entre su dirección, pero no.
Es escrito. Es una mierda comparado con las bellas sensaciones que te transmitirá esas letras fidedignas que os hacen empezar el día con ilusión hasta que se os cruza el/la primero/a imbécil de por medio; esos pensamientos risueños o simplemente volverse loco/a , tirar la ropa y dar rienda suelta a los instintos más gratificantes.
Anoche volví a soñar con mi sitcom particular. Donde cómo conocer a vuestra madre se revive en algo así como como perdí a la que me hubiera gustado que fuera vuestra madre. Las paredes acristaladas de una estación con un tren a punto de partir; un día lluvioso, con ese ambiente cargado de humedad y olor a tierra mojada en el aire; con mis vestimentas empapadas por que he corrido hacia el mismo punto donde le rompi el corazón años atrás...solo que ahora, es su turno.
Me alegra incluso que mi cerebro reconstruya tan asombroso lugar, tan peliculero y llamativo que en la segunda vez que lo soñé, desperté del simulacro de fallo cardíaco con lágrimas embalsadas en unos párpados situados en horizontal.
Pero es así. Allí estoy yo, empapado entero camuflando mis lágrimas entre los restos de gotas de lluvia. Allí estás tú, lista para dar media vuelta y viajar a tú nuevo paraíso nazarí, junto al lado de tu nuevo príncipe.
La manera de que no hay manera de hacerte feliz nunca más y seguir queriéndote a renta cero. Y si sólo fuera por eso, por que me nubla la distancia al resto. Ella es la chica que está al final de la discoteca, la que encaja en mis chistes humor absurdo, mis impulsos... ¿Y porqué la dejé ir? Por que esto del amor (y sí, hablo de esa magia/rareza oculta sin lógica aparente muchas veces) hay que ser ciego, verlo sin la necesidad de verlo, y yo no lo vi claro.
Un piano toca los últimos acordes, su tren ya ha zarpado. Sobre mi persona se ha formado un charco por la lluvia que me puso de vuelta y media y allí quedo, como un muñeco, mirando las vías del tren que se pierden en el horizonte... Quizás necesite un trago.
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