viernes, 6 de noviembre de 2015

#52

Bañada de casiopea, un huésped marchitándose a plazos. Pensamientos que son hojas de mora, la espera que no perdona, mi amor se quedó en carcoma de la mierda que me aprisiona... Mi vida, una por ti, otra por las que caí besando la lona.

Magnetismo. Piezas iguales, polos opuestos. Risas geniales, sabor a concierto. Una acapella sobre tu oreja,  para tocarte mis sentimientos. Y así, qué bonito era todo en nuestro filtro sepia, enredados entre tirabuzones de manta, edredón, piernas y amor del bueno, amor del loco.

Mentiría si dijera que no echó de menos esa sensación. Que el cráter de mi pecho se hunde con el paso de los días, las canciones de melancolía y las lágrimas que se amontonan, más llenas de orgullo que de sal, en la puerta del acantilado evitando reflectar cualquier luz.

Mejor en lo oscuro, cuando esté todo oscuro.

Cuando el pasado vive de ti, y te quieres disparar al pie. Que sabrá quien de este sufrimiento, que sabré yo de lo que te arde la piel. Medicina vírica absoluta, doctora, inyecte morfina. Triste realidad de los niños a jugar en un campo a través de la oscuridad, míralo cielo ¡no me queda nada más!

Cuando se eleva mi tono, es porque cae mi escudo. Cuanfmdo pierdo los nervios, cuando deje de ser tuyo. Cuando te cogía de las manos para bailar pegados, cuando...tell me cuando, cuando, cuando...

Notas cómo se te estruja, una esponja que se escuchimiza, brotando el alma rota. Que si corazones con razones, que si palabras y besos al viento...mi nariz en tu nuca, mis brazos tu abrigo, mi silencio en la locura, tu cansancio mi premio.

Oh, no quiero más, si quiero más, tus labios son la peor de las drogas.

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