jueves, 9 de mayo de 2024

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Tus brazos recorriendo mi nuca con la brisa fría del Atlántico de fondo. Se te escapa la sonrisa entre tu pelo cobrizo tornándose dorado por el sol, ¿Que qué hago? Recordar esto, recordarme lo que es amar.

Los miedos estrellándose contra los acantilados porque me coges de la mano y nos vamos a seguir recorriendo carretera para llegar y decir que te comí la boca mientras el sol caía en la punta de este continente. Cómo cojones no va a ser bonito.

Y seguir, parar en una playa desierta. Unas fotos. Verte pasear mientras me tiro en la arena. El mar susurrándome su envidia porque solo puede mojarte los pies, y yo sabía que te tenía entera para mí.

Pensaba, inúltimente, que habría más, que no se acabaría. Qué todo volvería a regenerarse como las hojas con el paso de las estaciones, solo que con la ilusión de vivir pronto una primavera perenne en la que cogerte del brazo y decirte con toda la confianza del mundo
¿Dónde quieres ir hoy?





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