martes, 30 de abril de 2024

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Hay un recodo sombrio entre el final del esternón y las entrañas que se gentrifica con pánico.
Y fue algo como aquella desgarradora carta en mano. Sorpresa, impaciencia, nervios... para dar paso a la petrificación de los sentidos.
Abrazos vacíos, arropos de pena y compasión que ni afectan a una piel helada a temperatura ambiente.
El vacío limbo. El espejismo de la verdad hecha horizonte, las preguntas como brusco temporal, los edificios internos de recuerdos, ilusiones y aquellos de orientación futura, los más débiles por su falta de cimientos a medio hacer, cayendo uno tras otro conforme cae un segundo sobre el anterior.



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