domingo, 14 de abril de 2024

Interludio 2022

Por el hierro de la casaca que se rajó al cruzar sus rejas. ¿Qué querrá? Con esos malditos besos afilados de los que presume en canciones pop robadas...

Hay una furia en la estampida que colorea. Un semáforo que nunca termina, una fractura que duele, pero que no está rota. Es una historia de las muchas que ya rodaron. De ahí el desgaste, la sequedad, los fallos de memoria incluso. Pero que no falte mirar las cosas con cierto aprendizaje, por muy irónico que suene después de cualquier discurso anterior.

Nunca lo dijo de corazón. Solo al final, para variar. Las flores que la cubrieron un verano en el que se quedaron mirándose las estrellas en aquella buhardilla, sin saber que todo era cielo encapotado.

A los tres puntos que quedan suspensivos en su silencio se une la pregunta sin respuesta pero cargada de egoísmo. Por eso los párpados lo echan del bar mientras intentó pedirle que se quedara; al tiempo que ruega que nunca conteste el teléfono. 

El libro eterno de los tachones que, depende de cómo se mire, también pueden parecer un perfecto esfuerzo de caligrafía médica.


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