(1 de enero)
Os voy a hablar del sueño de mis mil y una noches de histeria. Calumnia la belleza sobre su silueta, proclamando plagio de su obra por parte de la tercera persona pronominal femenina.
La tercera persona pronominal femenina, a la que siempre escribo y describo, es (comparativo) y tiene (superlativo) mil veces mejor que cualquiera.
La amo por ser de carácter casi dictatorial pero democrática en nuestras intenciones. Un voto es la declaración de gobernanza, dulce tirana.
Es esa tercera persona pronominal femenina que admiro por su fuerza y coraje; que me hace verla tan grande en ese envoltorio escalado que sólo te entren ganas de abrazarla por la espalda para decirle cosas tan tiernas que su armadura se vuelva pétalos de nueva primavera.
La locura como lo bueno, en pequeñas dosis. La franela de roce cuando su piel se erice orgásmicamente. Los "te quiero" a la basura y más "ha salido el sol radiante para hacerle competencia a tu manera de ser" y "menos mal que no me has hablado en todo el día, así tengo conversación que cortar continuamente con besos impacientes".
Noches a solas para saber lo bien que se duerme espatarrado y con toda la cama para uno y noches de "me voy a pegar a tu cuerpo para calentarme algo después de que me hayas dejado toda la madrugada sin manta", (por cierto esto último es una hipótesis personal acerca del descubrimiento de " los mañaneros").
Y la tercera persona pronominal femenina tiene la mirada tan profunda como sus deseos; las sonrisas largas; la inteligencia de mandarme al sofá las noches que sea necesario; la picardía de hacerme sentir joven y viejo; la confianza de una jarra de cerveza y mil cosas más que disfrutaré, que no os contaré, cuando esté con ella "19 días y 500 noches" en la "parte de atrás de un Cadillac", después de tirarme "mirándola callada desde mi ventana" preguntándome "qué hacía una chica como la tercera persona pronominal femenina en un lugar como ése".
El "poeta" escribe como el bebé que llora; le falta, necesita algo. El día que deje de escribir significará que por suerte para mí, la habré encontrado.
Vacío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario