La vil ruina perecedera y escamosa. Ellos ven, lo ven como una escalera y yo como una losa. Baje el escalafón, de ser así, de no cuestionarse. Empezar se me da genial siempre y cuando me suba en las mecánicas.
Debe ser frío y a veces llega a quemar incluso de tan extremo congelamiento pero, la senda del perdedor me sirve hora tras hora para marcar las pautas a Machado. Caminante que haces camino, ¿por qué sigues andando cuando ya está escrito tu destino?
Pero quien fuera un perdedor entre los reportajes de Talese. Se nos da tan bien y lo hacemos tanto que la derrota ya nos parece pan de ayer endurecido; migajas para las bestias que lo devoran a dentellada viva.
La lacra supone una mochila sobre los hombros de aquellas que desearías volver a tirar desde un carro por librar de penitencia a tu espalda, aunque siga siendo la misma carga, los mismos tormentos.
Al paso que voy, cada día que te miro a los ojos aun abrazados por algún lugar del párpado, causa de legañas pernoctadoras, sigo sin ver a un hombre por mas pelo que dejes crecer en tu cara.
Al paso que voy, cada día que te miro a los ojos aun a través de la pantalla más me hundo el puñal en el ventrículo izquierdo, al igual que tú, el izquierdo. Lo dejo sangrar en silencio, por que por suerte aprendí a callar el lagrimal a base de catástrofes. Y no te culpes por que me guste coger rosas sólo para que me corten las espinas, culpable soy y seré de haber cambiado el camino.
Te veo a lo lejos, como quien persigue al horizonte, pero sigo corriendo por si algún día llego...
al paso que voy.
Entiende que mis aspiraciones no lleguen ni a tocar aro. La gravedad es mi sinónimo de fracaso y por más palabras con las que marque mi piel o mi ropa, sigo sin encontrar la tinta que aguante el paso de los días y del consciente. Por que ni si quiera aguanta el camino que el caminante hace al andar, por que el viento va borrando las huellas que éste deja atrás.
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