América, sería una de las primeras ilusiones. El mar, convertirlo en la mar; hacer la rima sencilla con amar al amarrar; sería la segunda.
La mujer no es ni la tercera ni una ilusión. La mujer que busco no aparecería en mi camino, por que si es mi mujer, no me está esperando, ha salido a por mí. Pregunta en todos los estancos, aún sabiendo que la única nicotina a la que me haré adicto será su saliva. Mira en todos esas cumbres a las que asomo mis ojos con el único objetivo de sentir grandeza. Revisa mis cartas, escritas con este lápiz asmático para encontrarme y casarse conmigo, será mi mujer.
Si mi destino está escrito, las hojas marcadas con mi futuro se las está comiendo tu perro. Por eso no te llama la atención que de seguir así toda la noche una ardilla podría llegar de mi a ti sin tocar el suelo saltando de mirada en mirada que te llevo echadas. El juego obtuso de la sonrisa ebria al explotarme el cuerpo cuando me entras por los ojos me revientas el pecho para salir por mi boca de manera tan exuberante que ni la cierras al marcharte.
Otra vez bebiendo de este tubo y cuantas borracheras vendrán hasta que deje de hacerme el duro. La ironía marcada por tu ausencia o quizás sea ese intenso impulso de querer dejarme los labios con grietas tras hacer el mas largo de los maratones por tu piel.
Y la cuarta de las ilusiones...bueno, quizás otro día.
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