jueves, 16 de octubre de 2014

Treinta y tres

Tú; hoy no es que me levantara para querer ser tus pertenencias, es que aún sigo despierto por la euforia difusa y pasajera.

Tú, que estas viendo; Hoy quiero ser tú, el que imagines, el que aún no te sonríe por las mañanas con el alba envidiosa de tu fina tez embaucada por el sueño profundo. Le arde tanto la envidia que destella para hacerte despertar, pero ni por esas pierdes ápice de dulzura. 

Colgado.Como decía antes de que me interrumpiera mi subsconsciente. 

Tú; No estás guapa, es más, nunca dejaste de estarlo. Por eso quiero ser al que eches de menos a lo largo del día. Que tu lápiz se desdibuje en una hoja vacía matando el tiempo como una madre mata a su hijo a besos.

Yo; El de un guiño retorcido invisible y el nudo en la garganta trastocada  por  tu paso en mute. ¿Qué decir cuando tus ojos son tan charlatanes?

La sonrisa que hace las veces de paraguas en los días de lluviosa tristeza. El único y otro más que sin saber contar, cuenta contigo; el que no puede más y se suicida sin ti.

Te lo aviso, de aquí al día que nos conozcamos, para que estés avisada. Con cariño, de ése que aún no te he llegado a dar. 

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